


El 25 de noviembre fue declarado día Internacional contra la Violencia hacia la mujer en el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá (Colombia) en julio de 1981.
El 17 de diciembre de 1999, la ONU dio carácter oficial a esta fecha. A través de la resolución 54/134, la Asamblea General declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La fecha fue elegida como conmemoración del brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, por orden del dictador dominicano Rafael Trujillo (1930-1961).
La violencia de género es un tipo de violencia que se ejerce únicamente sobre las mujeres, por el simple hecho de ser mujer. Es un problema grave que hace que cada día se pongan en peligro la vida de muchas mujeres en todo el mundo ya que aunque en la actualidad, el maltrato del marido o compañero a la mujer, es la más recurrida, la violencia contra las mujeres presenta diversas manifestaciones: abuso y agresión sexual, maltrato físico, violencia psicológico aislamiento, intimidación, abuso económico, asesinato, acoso sexual en el trabajo, trata de seres humanos con fines de explotación sexual, etc.
La violencia contra las mujeres es una de las manifestaciones más claras que indica las relaciones desiguales de poder entre hombre y mujeres. Es un problema sangrante que afecta a toda la sociedad. No es un problema reciente ni privativo de los estratos sociales más desfavorecidos y por tanto menos educados: ha existido en todas las épocas, y se da en todas las clases sociales.
La explicación de la violencia contra las mujeres no puede reducirse a patologías individuales. La prueba más evidente es la amplitud del fenómeno. Por ello, hay que huir de tratar de descubrir un “prototipo” de agresor, ya que, la violencia es cometida por todo tipo de hombre en toda clase de situaciones.
En realidad, las diferencias entre la violencia contra las mujeres y la conducta masculina socialmente aceptada residen en una cuestión de grado. La mentalidad que guía un acto de violencia contra una mujer es sólo la expresión extrema de comportamientos masculinos socialmente aceptados, debido a la desigualdad existente entre mujeres y hombres.
Los datos hablan por si solos, según cifras aportadas por Monserrat Comas Presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, entre los años 2001 y 2006 hubo en España un total de 523 mujeres que fallecieron debido a agresiones en el ámbito familiar, de las que 414 se debieron a ataques de sus parejas o ex parejas. La media mensual en España es de 5,3 muertes de mujeres por violencia sexista. El punto álgido lo marcó 2004 con 72 mujeres, seguido de 2003 con 71. En lo que va de año (noviembre 2007) han muerto 84 mujeres.
Ante esta situación no nos podemos quedar calladas y callados. Es el momento de actuar: realizar compromisos políticos, llegar a acuerdos, crear solidaridad frente a la barbarie, coordinar recursos a nivel local y autonómico, movilizarse, asociarse, educar, sensibilizar, observar, no callar… En definitiva, generar una dinámica diaria dirigida a erradicar la violencia sexista, promoviendo nuevas relaciones entre mujeres y hombres, entre personas mayores, entre niñas y niños, entre chicas y chicos… Es decir, entre todas las personas.
En cumplimiento del I Plan de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres del Ayuntamiento de Tudela.
Objetivo 1.2: Establecer medidas dirigidas a la prevención, la detección, asistencia e intervención en situaciones de violencia contra las mujeres:
NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Mujer e Igualdad
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