

Albert LYNCH (1851-1912)
Dama con turbante negro
Óleo sobre lienzo
Medalla de oro en la Exposición Universal de París en 1900, obtuvo otras distinciones a lo largo de su fecunda vida como pintor, en ocasiones tachado de decorativo por su interés en reflejar una elegancia femenina muy “fin de siglo”. Fue también ilustrador de libros, entre ellos “La dama de las camelias”, de A. Dumas.
Este bello retrato es heredero del exotismo oriental en boga durante el s. XIX, y el turbante su símbolo fetiche que en el cuadro sirve para contornear el óvalo del rostro, bello y serenamente expresivo; turbante que enlaza con el mantón de Manila, muy rico en sus calidades, que abre con sugestión el torso semidesnudo de la modelo la cual recata cerrándolo con unas elocuentes flores con tonos cálidos. Aún así, un discreto descaro, una sensualidad manifiesta en los labios, en la mirada, turba la ingenua contemplación de este espléndido retrato femenino.